¿Qué queremos? – ¡Interactividad!

 

Hola lectores!

Hoy os aviso de que estoy preparando algo, a modo de proyecto y espero que me ayudéis. ¿Cuántas veces habéis leído una historia y de pronto, hay un giro argumental demasiado inesperado, un detalle que no os cuadra, una decisión que algún personaje toma de forma totalmente absurda, etc?

A mí me ha pasado a veces, y piensas “joder, esto no me ha gustado nada” o ” qué gilipollez, yo no lo haría así, de esa otra forma sería más sencillo”

Bueno, pues esa es la idea. En los próximos días colgaré una primera parte de un relato e iré planteando una escena hasta que llegue a un posible nudo. En ese punto me plantaré y os dejaré a vosotros la decisión de cómo continuar. La idea es que subáis vuestras opciones como opiniones y yo veré cuál es más interesante seguir, con el fin de que la historia sea coherente. REPITO: COHERENTE.

Sigue leyendo

Anuncios

Vampiros de los de verdad

¿Qué es un vampiro?

Cualquiera podría decir que es un ser humano o antropomorfo que se alimenta de sangre humana. Sin embargo hay muchas variaciones de ese concepto y, tanto en cine, como en TV o en literatura, aparecen muchas de esas versiones cada vez más populares y desafortunadas.

Desde hace ya varios años, se viene tratando el vampirismo de una forma que a mí, personalmente, me resulta incómoda, cutre, ridícula o patética a partes iguales.

Sigue leyendo

¿Susto o muerte?

(Basado en Vampiro: La Mascarada, el juego de rol)

 

RADU.

El joven solitario leyó su nombre una vez más tras haberlo grabado a punta de navaja en la sucia barra manchada de innumerables cervezas.

<<Aquello último no parece una U>> se dijo con media sonrisa antes de levantar la mirada y pasearla por el resto de aquel local. Se encontraba sentado en el extremo más apartado de la barra, justo en el rincón más oscuro, no porque el resto del lugar estuviera mejor iluminado, sino porque era realmente el más oscuro. Solo unas pocas bombillas de escasa calidad evitaban que por el resto de la taberna las personas se accidentasen con el mobiliario envejecido por el uso.

Sigue leyendo

¿Dónde están los “bollicaos”?

¡Buenos días!

Hoy he desayunado un “bollicao”, de marca blanca, pero “bollicao” al fin y al cabo.

Sí, no he salido a correr ni he hecho ejercicio y me he zampado de buena mañana un bollo con chocolate. Y ha sido genial.

Pero de pronto un pensamiento ha saltado en mi mente entrópica y me he dicho:

– ¿cuánto hacía que no veía a alguien comerse un “bollicao”?

Pues creo que un par de milenios, exagerando año arriba año abajo. Y es verdad, porque cuando yo era un niñatillo, el “bollicao”, el “donut”, la palmerita de chocolate o los tradicionales bocadillos made in mom’s kitchen eran el desayuno de los nenes y nenas del cole, incluso también durante los primeros años de instituto.

Ahora, los pequeñajos toman “biofrutas”. Y los de instituto van a una cafetería y se piden un café.

WTF?

Para empezar:

– ¿Qué c#$o es un “biofrutas”? No es leche, no es batido y tampoco zumo. Señores de Pascual, eso no mola, sean claros, concisos. Creen un pack con un batido y un zumo y yo decidiré el orden de consumo.

– Café con 14 años… A esa edad ya vas nerviosete y calenturiento de serie. Un café no es la mejor idea.

Y además, ya no van al parque después de hacer los deberes (introducir aquí risa sarcástica ante la mención ‘hacer los deberes’), sino que van a tomar café. Otro café.

Yo a su edad, jugaba a los GI Joe un amiguete o me estampaba contra las farolas al rodar con un monopatín por el parque. O saltando estructuras mortales creadas por Belcebú que los más mayores conocen como columpios. Que por cierto eran de metal y estaban sobre tierra, piedras y también , clavos y cristales rotos. Ahora son pistas americanas de maderitas pintadas y están sobre terrenos acolchados.

Los niños y adolescentes ya no se hacen daño. Su mamá ya no les da un capón (ojo, un capón no he hecho apología del maltrato, a mí me daban capones y no estoy traumatizado ni soy un psicópata), cuando se portan mal. No comen bien, incluso no comen. Y no ven la sana violencia imaginaria de los caballeros del zodíaco, las campestres actividades masoquistas de japoneses en humor amarillo (nombre pésimo y racista, todo hay que decirlo), o la magia inherente de un documental de animales. Ya no corren por el parque ni se ejercitan en los columpios, raspándose las rodillas.

Ahora toman café. Ahora ven gente real en mercados de ganado y esclavas sexuales en “MHYV”, o a gente real haciendo sentirse mal a otras personas en Sálvame. Ahora van al gym con el objetivo de parecerse a Rafa Mora o a la choni de turno.

Ya no comen “bollicao”.

Por eso son unos blandos. Por eso no estudian. Por eso no funcionan como deberían. Por eso son tan caros (- “movilaco que me ha comprao mi viejo!!!”).

Porque ya no comen “bollicao”

Con la cabeza bien alta

Frente al dintel, suspiró, murmuró una plegaria vaga y aflojó la espada de la vaina. El tosco arco de piedra estaba labrado con gastados símbolos y una suerte de caligrafía que no sabía leer pero que creyó entender de alguna manera:

NO ENTRAR

Todo coincidía con los viejos pergaminos, con lo que el maestro de Barmint le había explicado que sucedería. Y allí estaba él, un viejo soldado, un mercenario que había perdido tiempo atrás honor, escrúpulos, dignidad… Una oportunidad de redención.

– El Mal resurge, hijo, las señales se suceden por doquier. Y nadie se preocupará por detenerlo.

Sigue leyendo